EL AMANTE DE LADY CHATTERLEY

David Herbert Lawrence, 1928



- Bueno, hemos esperado muchos años… Seguiremos esperando. El odio es algo que crece como cualquier otra cosa. Es el resultado inevitable de imponer las ideas a la vida, de violentar nuestros instintos mas profundos, y violentamos nuestros instintos mas profundos de acuerdo con determinadas ideas. Hacemos que sea una fórmula la que nos mueva, como máquinas. La mente lógica pretende guiar el rebaño y el redil se convierte en puro odio. Todos somos bolcheviques, sólo que somos hipócritas. Los rusos son bolcheviques sin hipocresía.

-Pero hay otras muchas maneras de hacerlo, además de la soviética – dijo Hammond -. La verdad es que los bolcheviques no son muy inteligentes.

-Desde luego que no. Pero a veces es inteligente ser medio tonto: si quieres llegar a donde te propones. Personalmente considero el bolchevismo una imbecilidad; pero también nuestra vida social en Occidente me parece una imbecilidad. Y de la misma manera considero nuestra tan cacareada vida mental una imbecilidad. Somos todos tan fríos como cretinos, tan carentes de pasiones como los idiotas. Somos todos bolcheviques, sólo que lo llamamos de otra manera. ¡Nos creemos dioses…, hombres como dioses! Es igual que el bolchevismo. Hay que ser humano y tener un corazón y un pene si queremos de ser dioses o bolcheviques…, porque las dos cosas son lo mismo: las dos son demasiado hermosas para ser ciertas.

En el silencio negativo surgió la angustiada pregunta de Berry:

-Tu crees en el amor, Tommy, ¿no?

- ¡Que muchacho tan encantador! – dijo Tommy-. ¡No, mi querubín, nueve veces de cada diez, no! El amor es otra de esas actividades estúpidas hoy día. ¡Chavales que menean las caderas al andar, follando con muchachitas de culo estrecho como efebos, que no se sabe quien es él y quien es ella! ¿Te refieres a ese tipo de amor? ¿O ese tipo de amor que consiste en unir las fortunas para triunfar, aquí mi marido aquí mi señora? ¡No, muchacho, no ceo en eso en absoluto!

- ¿Pero cree en algo?

- ¿Yo? Oh. Intelectualmente creo en tener un buen corazón, un pene juguetón, una inteligencia despierta y el valor de decir “¡mierda!” delante de una señora.

-Sí, todo eso lo tienes – Dijo Berry.

Tommy Dukes estalló en carcajadas.

¡Que ángel! ¡Si yo tuviera eso! ¡Si yo tuviera eso! No; tengo el corazón tan insensible como una patata, el pene se me dobla y no levanta cabeza jamás; preferiría cortármelo de un tajo que decir mierda delante de mi madre o mi tía…, que son verdaderas señoras, no te olvides; y no soy realmente inteligente no soy más que un vividor-mental. Seria maravillo ser inteligente: entonces tendría uno vivas todas esas partes mencionadas e inmencionables. El pene levanta la cabeza y dice: ¿Cómo está usted? A cualquier persona inteligente. Renoir decía que pintaba sus cuadros con el pene…. Y era verdad, ¡magníficos cuadros! Me gustaría hacer algo con el mío. ¡Dios, y uno solo es capaz de hablar! ¡una tortura mas que añadir al hades! Y Sócrates lo empezó todo.

-Hay mujeres agradables en el mundo – dijo Connie levantando la cabeza y hablando por fin.

A los hombres no les gustó… Debería haber pretendido no oír nada. No le gustaba nada que admitiera haber estado escuchando atentamente una conversación así.

¡Dios mío! “¿Si no son agradables conmigo

Qué importa que lo sean con el vecino?”

¡No, es absurdo! Yo no puedo vibrar al universo con una mujer. No deseo realmente a ninguna mujer cuando estoy frente a ella, y no voy a empezar a forzarme a que me guste… ¡Santo cielo, no!

Seguiré como estoy y viviré una vida intelectual. Es lo único honrado que puedo hacer. Me hace completamente feliz hablar con las mujeres; pero es algo puro, puro sin remedio. ¡Puro sin remedio! ¿Qué dices tú, Hildebrand, pequeño?

-Es mucho menos complicado si uno permanece puro -dijo Berry.

¡sí, la vida es demasiado sencilla!







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